sábado, 22 de agosto de 2020

Let It Be - The Beatles

Paul McCartney no olvidó más esa noche. Hacia fines de 1968, en su casa de Cavendish, Londres, se había ido a la cama con un dejo de angustia, pues estaba viendo impotente cómo las cosas en The Beatles se estaban empezando a desmoronar con una inquietante rapidez. En el sueño, tuvo una visión.

“Vi a mi mamá. Fue algo maravilloso, y ella me tranquilizó mucho. En el sueño, me decía ‘todo saldrá bien’. No estoy seguro de si usó las palabras ‘Let it be’, pero esa era la esencia”, recuerda el bajista en Paul McCartney, la biografía, de Philip Norman (Malpaso, 2017).


Para Paul, volver a ver a su madre no era poca cosa. Ella, la enfermera Mary Mohin, había fallecido el 31 de octubre de 1956, producto de un cáncer de mama (como una cruel ironía del destino, la misma enfermedad que se llevaría a su esposa, Linda, años después).


En 1956, el creador de “Penny Lane” contaba con 14 años y la situación se dio de manera muy dramática y fulminante. El tumor se presentó en el cuerpo de Mary de manera agresiva y con una avanzada metástasis, en un momento en que Paul y su hermano Mike estaban fuera de Liverpool, en un campamento scout.


El padre, Jim, reaccionó rápido. Llevó a su esposa al hospital donde le diagnosticaron la enfermedad. Mary, como una calificada enfermera, sabía que un cáncer de mama equivalía a una sentencia de muerte. Antes de partir rumbo al Northern Hospital de Liverpool para someterse a una masectomía, y pese a los fuertes dolores que sentía, limpió la casa de arriba a abajo y dejó lavada y planchada la ropa de su esposo y sus hijos.


Cuando Paul y su hermano volvieron del campamento, su padre pasó a recogerlos y los llevó al hospital. Jim intentó hacer como si todo anduviera bien. Pero Paul vio sangre en las sábanas de la cama donde estaba su madre y comenzó a sospechar.


La masectomía no pudo realizarse debido a lo extendido del cáncer. Mary, católica como buena descendiente de irlandeses, pidió la extremaunción. Ya no había nada que hacer, salvo esperar el final.


El hecho fue algo que a Paul lo marcó. “La muerte de mi madre cuando yo tenía catorce años fue el gran golpe de mi adolescencia. Murió de cáncer, pero de eso me enteré más tarde, en el momento no supe de qué había muerto”, cuenta Paul en el libro The Beatles Anthology.


Sin embargo, ya desde esa edad, había adoptado la actitud pragmática que lo acompañaría para siempre. “Aquello fue lo peor para mí. Ver llorar a mi papá. Pero, había decidido que no permitiría que me afectara. Seguí adelante. Aprendí a rodearme de un caparazón”, cuenta Paul en la citada biografía de Philip Norman.


Por ello, cuando conoció a John Lennon no solo conectaron por su gusto por el rock ‘n roll, sino que además, el autor de “Strawberry Fields Forever” también perdió a su madre, Julia Stanley, en 1958, atropellada por un policía borracho. Ese hito común fue una especie de cadena que los uniría fuertemente, como una hermandad.





While My Guitar Gently Weeps - The Beatles (White Album)

Escrito por: George Harrison

Grabación: 25 de Julio; 16 de Agosto; 3, 5, 6, de Septiembre de 1968

Productor: George Martin

Ingeniero: Ken Scott

Lanzamiento: 22 de Noviembre de 1968 (UK), 25 de Noviembre de 1968 (US)


El tema se inspiró en el I Ching, el milenario libro chino de filosofía, según el cual todo cuanto sucede estaría predestinado, es decir, que cada hecho tiene un fin. Bajo ese concepto, Harrison decidió realizar un ejercicio a modo de prueba. "Escribí 'While my guitar gently weeps' en casa de mi madre en Warrington… decidí escribir una canción basada en la primera cosa que viera al abrir un libro, puesto que estaría relacionado con ese determinado momento. Abrí un libro al azar, leí 'gently weeps' (llora suavemente), dejé el libro y me puse a componer la canción", cuenta su autor en el libro The Beatles Anthology.

Harrison, el miembro más joven del grupo, llevó la canción para que la banda la grabara, pero para su frustración, apenas la tomaron en cuenta.

"Tratamos de grabarla, pero Paul y John estaban acostumbrados a grabar solo sus canciones, por lo que a veces era difícil ponerse serio y grabar una mía. Eso no ocurría nunca. No se tomaron esa canción en serio, creo que ni siquiera la tocaron, de modo que aquella noche me fui a casa y pensé 'es una lástima', porque sabía que era una buena canción", señala George en el volumen.

Sin embargo, Harrison estaba adquiriendo una nueva confianza en sí mismo y en la calidad de su material, por lo que no iba a dejar que le rechazaran su canción de manera tan simple. Para ello, echó mano a un recurso que los fab four habían utilizado muy poco en su carrera: invitar a un músico. El elegido fue Eric Clapton, gran amigo de George.

"¿Tienes algo importante que hacer hoy? ¿Por qué no vienes al estudio y tocas esa canción? Eric respondió: 'No puedo hacer eso. Nadie ha tocado un disco de The Beatles y a los otros no les gustaría'. Yo insistí: 'Es mi canción, y me gustaría que la tocaras'", cuenta Harrison.

"De modo que vino. Yo dije: 'Eric va a tocar esta canción', y fue estupendo porque eso hizo que los otros se esmeraran. Paul se sentó al piano y tocó una bonita introducción, y todos se lo tomaron más en serio", recuerda Harrison.

Bob Spitz, en su obra The Beatles, the biography, narra cómo se dio esa sesión: "Antes de que alguien tuviera la oportunidad de objetar, Clapton ya estaba en Studio Two, atándose la guitarra Les Paul y escuchando la pista rítmica mezclada con su trabajo en la decimosexta. La canción estaba prácticamente allí creando un surco sin efecto y sin esfuerzo, pero carecía de un dispositivo dramático para liberar la tensión emocional que nunca está lejos de la expresión enjaulada de George. El conmovedor riff de guitarra de Clapton proporcionó todo lo que necesitaba. La forma en que llora y gime, mantenida en jaque por el incisivo fraseo de Eric, crea el anhelo que le da a la canción su centro emocional. La voz de George no podría haber sido más encantadora al exprimir la triste letra de toda su desesperación, hasta que, al final, parece que apenas está aferrado, solo montado sobre la guitarra emergente, ya que funciona para estrangular sus gritos superpuestos".



Spotify - My Guitar Gently Weeps


Los de Video: 

Año 1987

George Harrison: Voz & Guitarra

Eric Clapton: Guitarra (Les Paul)

Jeff Lyne: Guitarra

Phil Collins: Bateria

Ringo Starr: Bateria

Ray Cooper: Percusión

Mark King: Bajo

Elton John: Piano

Jool Holland: Piano


lunes, 1 de junio de 2020

Lenny - Stevie Ray Vaughan

Uno de los mejores temas a mi entender de su primer disco "Texas Flood" ese fue Lenny. Bueno la historia que hay detrás de esta creación de SRV es nada más y nada menos que su ex esposa llamada Leonora Vaughan al que también la llamo a su guitarra de la misma forma. ¿Que pasó?


Más conocida como Lenny se conocieron en 1973 y se casaron un 23 de diciembre del año 1979.

En el cumpleaños número 26 de SRV Lenny Bayley no sabía que regalarle a su esposo y después de caminar y caminar encontró por un módico costo de 350 dolares una guitarra.

Era una Fender Strattocaster del año 1969 con un mástil de palo de rosa que sería como el jacaranda en Argentina tengo entendido y un acabado Sunburst pero que Lenny tuvo que cambiarle varias cosas por causa de la humedad hasta los micrófonos. Luego también la firmo y se la regaló.


Stevie la bautizó como Lenny en honor a su esposa de entonces. Con la guitarra tocaría en diferentes conciertos. 

Stevie y Lenny se separaron después pero dejó uno los mejores temas entrañables de su disco y que más emociones transmite. Una bellisima canción.-